La agenda agropecuaria empieza a ganar espacio en el Congreso con proyectos que buscan resolver problemas concretos del sector, desde el aprovechamiento productivo de tierras linderas a las rutas hasta el vandalismo rural, el empleo registrado y la presión impositiva sobre algunas economías regionales.
Uno de los datos políticos más llamativos aparece en el debate por las banquinas de las rutas nacionales. Allí confluyen circunstancialmente dos proyectos presentados por diputados bonaerenses de espacios enfrentados: Javier Sánchez Wrba, del PRO, y Agustina Propato, de Unión por la Patria.
Las iniciativas tienen diferencias, pero comparten un objetivo central: avanzar sobre el aprovechamiento de las tierras linderas a las rutas nacionales que permanecen subutilizadas.
Según el relevamiento de la Fundación Barbechando, los proyectos ya avanzaron en comisión y quedaron en condiciones de ser considerados por la Cámara de Diputados.
El dato productivo detrás de la discusión es significativo: se estima que existen unas 50.000 hectáreas que podrían incorporarse a circuitos agrícolas o ganaderos. Así, una discusión que puede parecer vinculada exclusivamente al uso de los espacios junto a las rutas también abre un debate sobre tierras actualmente desaprovechadas y su potencial productivo.
A esta agenda se sumó en las últimas horas el proyecto de vandalismo rural presentado por el diputado Martín Ardohain (PRO), presidente de la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca de Diputados.
La iniciativa comenzó a discutirse ayer y plantea endurecer las penas frente a delitos que afectan de manera directa a establecimientos y bienes vinculados con la actividad agropecuaria.
El proyecto propone incorporar nuevas figuras penales para castigar el ingreso no autorizado a establecimientos rurales y agravar las sanciones por daños contra silobolsas, cultivos y equipamiento tecnológico
También incorpora un agravante cuando los delitos sean instigados a través de redes sociales y plataformas digitales.
Ardohain planteó que existe un vacío legal y sostuvo que el Código Penal fue construido históricamente con una visión predominantemente urbana, que no contempla algunas de las particularidades de los delitos cometidos en el ámbito rural.
Hoy dimos el primer paso 🌾
— Martin Ardohain (@catoardohain) August 19, 2026
Comenzó el tratamiento en comisiones del proyecto de vandalismo rural, una iniciativa clave para proteger a quienes producen y trabajan la tierra todos los días.#VandalismoRural pic.twitter.com/n2RP5w8Quj
“El campo no puede seguir siendo blanco de destrozos y daños sin consecuencias”, sostuvo el legislador, que anticipó que buscará que la iniciativa avance en el Congreso y se convierta en ley.
El relevamiento de Barbechando también identifica otros proyectos con impacto directo sobre las actividades agropecuarias. Entre ellos aparece la iniciativa para reducir del 21% al 10,5% el IVA sobre la fécula y la harina de mandioca, con particular impacto sobre la cadena productiva de Misiones.
El proyecto obtuvo dictamen en Diputados y fue incorporado por el Gobierno a la agenda de la sesión prevista para el 26 de agosto, junto con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, Inocencia Fiscal II, el acuerdo de libre comercio Mercosur-Singapur y la adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes.
También avanzó un proyecto para actualizar las multas por falta de registración de trabajadores rurales, una iniciativa que impacta sobre las relaciones laborales y los costos asociados a la formalización del empleo en los establecimientos agropecuarios.
La agenda se completa con reformas de alcance más amplio, como Inocencia Fiscal II, la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central, el Súper RIGI y el seguimiento del acuerdo Mercosur-Unión Europea
Aunque no son proyectos específicamente agropecuarios, pueden tener impacto sobre la tributación, el financiamiento, las inversiones, el comercio exterior y la competitividad de las cadenas productivas.
El Congreso empieza así a concentrar una agenda diversa para el campo, con un caso de coincidencia política puntual -el de las banquinas- y una serie de iniciativas que buscan avanzar sobre problemas específicos de la producción y las economías regionales.