La internación del rey Harald V volvió a colocar a Haakon como regente de Noruega, pero también expuso un límite poco conocido del sistema constitucional: si el heredero tampoco pudiera cumplir sus funciones, su hija Ingrid Alexandra no podría reemplazarlo con las reglas actuales.
Aunque la princesa es mayor de edad y ocupa el segundo lugar en la línea sucesoria, detrás de su padre, la Constitución de Noruega establece que las atribuciones de jefe de Estado pasarían al Consejo de Estado si tanto el rey como el príncipe heredero estuvieran impedidos.
Ese escenario podría cambiar. El Parlamento noruego estudia una reforma del artículo 41 para que el hijo o hija del heredero que ocupe el siguiente lugar en la sucesión también pueda actuar como regente.
La Comisión de Control y Constitución emitió el 16 de junio de 2026 un dictamen favorable. El proyecto todavía espera el debate y la votación del pleno del Storting, donde necesitará una mayoría de dos tercios para convertirse en parte de la Constitución.

Cuando Harald V se encuentra enfermo o fuera del país, Haakon asume temporalmente las funciones constitucionales correspondientes al monarca. La agenda oficial modifica incluso su tratamiento y lo presenta como “príncipe heredero regente” mientras dura el reemplazo.
La regencia no convierte a Haakon en rey. Harald conserva la Corona y su título, mientras su hijo preside el Consejo de Estado, recibe autoridades y cumple los actos institucionales necesarios para evitar un vacío en la jefatura del Estado.
El problema aparece si Haakon también está enfermo, se encuentra fuera del país o no puede ejercer por otro motivo. Ingrid Alexandra no está autorizada actualmente a sustituirlo. En ese caso, el Consejo de Estado debe asumir colectivamente la administración del reino.
Noruega es una monarquía constitucional y parlamentaria. El poder político efectivo pertenece al Gobierno, pero todavía existen decisiones que formalmente deben adoptarse mediante el denominado “rey en Consejo de Estado”.
Por eso, la ausencia simultánea del monarca y del heredero no es solamente una cuestión ceremonial. Puede adquirir importancia durante un cambio de gobierno, el nombramiento o la salida de ministros y otras decisiones que requieren la intervención formal de la jefatura del Estado.
La propuesta establece que, cuando el rey y el heredero no puedan ejercer, el hijo o hija del príncipe heredero podría asumir como ejecutor temporal de los poderes reales.
Para hacerlo deberá ser la siguiente persona en la línea de sucesión, haber alcanzado la mayoría de edad prevista para el monarca y prestar el juramento exigido por la Constitución.
En la situación actual, esas condiciones apuntan directamente a Ingrid Alexandra, nacida en 2004 y segunda en el orden sucesorio. Su hermano menor, Sverre Magnus, no quedaría habilitado mientras ella conserve ese lugar.
Los autores del proyecto sostienen que la modificación le permitiría adquirir experiencia para su futuro papel institucional, reduciría la carga que recae sobre Haakon y facilitaría que el príncipe pueda salir del país durante una licencia prolongada de Harald.
La comisión parlamentaria también advirtió sobre una situación especialmente sensible: con la legislación actual, el Gobierno podría quedar actuando simultáneamente como Poder Ejecutivo y como jefatura provisional del Estado durante una crisis política o un cambio de gabinete.
La reforma busca que una figura de la línea real pueda conservar ese papel neutral, en lugar de que un gobierno saliente deba participar formalmente de su propio reemplazo.

La modificación no alteraría el orden sucesorio ni convertiría a Ingrid Alexandra en reina. Tampoco le permitiría desplazar a Haakon o asumir funciones cada vez que lo decidiera.
La princesa solamente podría actuar como regente cuando Harald V no ejerciera sus funciones y Haakon también estuviera impedido. El reemplazo terminaría en cuanto alguno de los dos retomara sus obligaciones.
En ese aspecto, Noruega se acercaría a otras monarquías europeas. Suecia, Dinamarca y el Reino Unido cuentan con mecanismos que permiten recurrir a un grupo más amplio de integrantes de la familia real cuando el soberano y su heredero inmediato no están disponibles.
La princesa Ingrid Alexandra es acompañada por el presidente del Parlamento, Masud Gharahkhani, en una visita al Storting (Parlamento noruego) con motivo de su 18º cumpleaños. Foto: Simen Løvberg Sund, Casa Real.La reforma fue presentada en 2024, antes de la actual hospitalización del rey, pero su tratamiento adquirió una nueva relevancia mientras Haakon vuelve a ejercer como regente.
Harald V continúa siendo el monarca y su hijo sigue siendo el único integrante de la línea sucesoria habilitado para reemplazarlo. El Parlamento deberá decidir ahora si Ingrid Alexandra puede comenzar a ocupar un lugar constitucional que vaya más allá de su preparación como futura reina.