27/10/2026 - Edición Nº1358

Agro

PELEA DE GIGANTES

Profertil acelera con su nueva planta de urea en Bahía Blanca: ¿cómo impacta en el agro?

27/10/2026 | Es aún el único productor de fertilizantes del país. Pampa Energía se anotó y quiere pelearle el liderazgo.



Profertil dio un paso clave después de una década de postergaciones y proyecta una inversión de USD 1.700 millones para ampliar su planta de fertilizantes en Bahía Blanca. La iniciativa sumaría 1,5 millones de toneladas anuales de urea granulada a la producción actual y elevaría la capacidad total del complejo de Ingeniero White a 2,82 millones de toneladas por año.

La decisión final de inversión está prevista para 2027, pero el anuncio ya pone en perspectiva un cambio de escala para una industria estratégica para el agro argentino: la producción local de fertilizantes nitrogenados.

El proyecto se suma al de su flamante competidor, Pampa Energía, que prevé construir una planta con capacidad para producir 2,1 millones de toneladas anuales. Si ambas inversiones se concretan, Bahía Blanca concentrará una expansión industrial capaz de modificar la relación entre la producción nacional y las importaciones de urea, un insumo clave para los cultivos que Argentina todavía necesita comprar en el exterior.

El intendente de Bahía Blanca, Federico Susbielles, junto a autoridades de Profertil 

La transformación potencial no se limita a sustituir importaciones. Con una oferta local de mayor escala, el país podría ganar capacidad para abastecer su propia demanda y generar excedentes exportables. El resultado dependerá de la evolución del consumo interno, la puesta en marcha de los proyectos y la competitividad de la producción argentina frente a los proveedores internacionales.

Profertil sumaría 1,5 millones de toneladas anuales

La compañía firmó el último lunes un acuerdo de cooperación con la Municipalidad de Bahía Blanca para avanzar con las gestiones necesarias para ampliar su complejo industrial de Ingeniero White. El proyecto contempla la instalación de un nuevo tren integrado de producción de amoníaco y urea granulada, con una inversión estimada en US$1.700 millones.

Profertil ya produce más de 1,3 millones de toneladas anuales y es actualmente la única productora de urea granulada del país. La ampliación permitiría elevar esa capacidad hasta 2,82 millones de toneladas por año. Según las estimaciones difundidas, el plazo de construcción sería de 45 meses y la producción adicional comenzaría en 2031.

El acuerdo con el municipio busca acompañar los trámites y el desarrollo del proyecto, además de promover el empleo y la participación de proveedores locales. Sin embargo, la inversión todavía no está definitivamente aprobada: la empresa prevé tomar la decisión final durante 2027.

El anuncio se produce después del cambio accionario concretado a fines de 2025, cuando Adecoagro adquirió el 90% de Profertil y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) quedó con el 10% restante.

Pampa Energía también apuesta a producir urea a gran escala

La otra iniciativa es la de Pampa Energía, que prevé invertir alrededor de USD 2.700 millones en la construcción de una planta nueva en Bahía Blanca. El proyecto contempla una capacidad de producción de 2,1 millones de toneladas anuales de urea granulada y tiene como objetivo iniciar las operaciones hacia fines de 2029.

A diferencia de Profertil, que ampliaría una instalación en funcionamiento, Pampa Energía desarrollará un complejo desde cero. La iniciativa obtuvo el aval para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

Si los dos proyectos avanzan según lo anunciado, sumarían una capacidad potencial de 3,6 millones de toneladas anuales por encima de la producción actual de Profertil. La dimensión de esa expansión ayuda a explicar por qué Bahía Blanca se perfila como un centro estratégico para la industria de fertilizantes.

Qué puede cambiar para el agro argentino

La urea es uno de los principales fertilizantes nitrogenados que utiliza la agricultura. La disponibilidad de nitrógeno incide en el desarrollo y el rendimiento de cultivos como el trigo y el maíz, por lo que contar con un abastecimiento confiable resulta relevante para la producción agropecuaria.

Argentina importa actualmente una parte de la urea que consume para complementar la producción local. Una expansión de la capacidad nacional permitiría reemplazar parte de esas compras externas, siempre que los volúmenes producidos, los tiempos de puesta en marcha y las condiciones comerciales acompañen esa evolución.

El cambio también podría abrir una oportunidad exportadora. Si la producción supera las necesidades del mercado interno, los excedentes podrían dirigirse a otros países, con Brasil entre los mercados potenciales por su demanda de fertilizantes. De ese modo, la industria no solo contribuiría al abastecimiento del campo argentino, sino que también podría generar nuevas ventas externas.

Eso no significa que una mayor producción local se traduzca automáticamente en una reducción del precio que pagan los productores. Las cotizaciones internacionales, el costo del gas, la logística, el tipo de cambio y las condiciones comerciales seguirán influyendo sobre los valores internos. El impacto más directo de estas inversiones sería ampliar la capacidad productiva nacional y modificar las posibilidades de abastecimiento y comercio exterior.

Vaca Muerta y el puerto, dos ventajas competitivas

Bahía Blanca reúne condiciones para desarrollar esta industria a gran escala. Cuenta con un polo petroquímico consolidado, infraestructura portuaria y experiencia en la producción y el transporte de productos químicos. A eso se suma la posibilidad de utilizar gas natural proveniente de Vaca Muerta, materia prima fundamental para producir amoníaco y, a partir de él, urea.

La posibilidad de transformar gas en fertilizantes agrega valor industrial a un recurso energético nacional y vincula esa producción con una de las principales actividades económicas del país. La infraestructura portuaria, por su parte, facilita tanto el abastecimiento de distintas regiones agrícolas como la salida de la producción hacia mercados externos.

Con la ampliación de Profertil todavía pendiente de la decisión final de inversión y el proyecto de Pampa Energía en desarrollo, el escenario abre una oportunidad para que Argentina fortalezca su capacidad de abastecimiento de fertilizantes. Si las iniciativas se concretan, Bahía Blanca podría ocupar un lugar todavía más relevante en una cadena que conecta la energía, la industria y la competitividad del agro.