Los ocho rugbiers están alojados en la Alcaidía de Melchor Romero a la espera del inicio del juicio oral. Permanecen encerrados casi todo el día y se contagiaron de coronavirus.

Los ocho rugbiers que serán juzgados por el crimen del joven Fernando Báez Sosa, ocurrido hace casi dos años en la ciudad balnearia de Villa Gesell, permanecen alojados en la Alcaidía de Melchor Romero, están todo el día encerrados, y se contagiaron de coronavirus el año pasado.

Además, se supo que son repudiados por la población carcelaria y ningún penal bonaerense tiene lugar para recibirlos.

Los acusados Máximo Thomsen, de 22 años, Ciro Pertossi, de 21, Luciano Pertossi, 20, Lucas Pertossi, 22, Enzo Comelli, 21, Matías Benicelli, 22, Blas Cinalli, 20 y Ayrton Viollaz, 22, se encuentran distribuidos en cuatro celdas contiguas con capacidad de dos personas cada una, y al igual que el resto de los detenidos, tienen acceso al patio de recreación, así como otras actividades recreativas, pero de una manera totalmente limitada.

“Están en una alcaldía que no tiene nada que ver con una cárcel. Lo único que hacen de esparcimiento es una hora por día en el patio, después están 23 horas encerrados en la celda”, aseguró a la agencia de noticias Télam un allegado a los detenidos.

Si bien la Alcaldía posee diferentes talleres para los reclusos, como por ejemplo de carpintería, en la actualidad se encuentran cerrados por protocolos contra el coronavirus.

Al respecto, una fuente consultada indicó que los ocho jóvenes se contagiaron el año pasado, “pero no dijeron nada para que no los internen”, reveló, y a su vez señaló que ya todos han sido vacunados.

Al igual que el resto de los detenidos, reciben visita de sus familiares una vez por semana, los días jueves, cuando les proveen de mercaderías y artículos personales para su higiene.

Los rugbiers cuentan con un solo teléfono celular que comparten los ocho y con el cual se comunican con sus familiares mediante llamadas o mensajes de texto, ya que no tienen habilitada ninguna red social.

Una fuente de la investigación sostuvo que habían solicitado el trasladado de los detenidos a otro penal del Servicio Penitenciario Bonaerense, que cuente con mejores condiciones, pero ese pedido les fue denegado.

“Las familias pidieron el traslado, pero nadie se quiere hacer cargo de ellos. Ahí (en la Alcaldía) están seguros porque están juntos, en otras cárceles no les garantizan estar juntos”, relató la fuente.

Por otra parte, desde el momento de su ingreso, se les efectúa un seguimiento médico y psicológico por los profesionales correspondientes.

Manteniendo el bajo perfil, los ocho detenidos “son respetuosos con el personal penitenciario”, indicó la fuente consultada, y agregó que “no tienen ningún privilegio”.

En octubre último, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Dolores, integrado por los jueces María Claudia Castro, Christian Rabaia y Emiliano Lázzari, dispuso que el juicio oral contra los rugbiers se iniciará el 2 de enero de 2023, con la declaración de más de 130 testigos a lo largo de 22 jornadas.

Los ocho afrontan cargos por “homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas”, delito que prevé la prisión perpetua, y además, en el juicio se debatirán las responsabilidades penales de todos ellos por las lesiones sufridas por cinco amigos de Fernando que se encontraban con él cuando fue asesinado.

En la causa fueron sobreseídos otros dos jóvenes acusados de ser partícipes necesarios: Juan Pedro Guarino, de 21 años y Alejo Milanesi, de 21.

El crimen de Fernando ocurrió “entre las 4.41 y las 5 del 18 de enero de 2020, frente al local bailable ubicado en avenida 3 y paseo 102, pleno centro de la localidad balnearia de Villa Gesell”, frente al boliche bailable “Le Brique”.

Según la fiscal Verónica Zamboni, los ocho jóvenes que serán juzgados “acordaron darle muerte” al joven estudiante de derecho, y para ello “previamente, distribuyeron funcionalmente sus roles”, luego de que “minutos antes, al encontrarse en el interior del local bailable, tuvieran un altercado” con él, “quien se encontraba acompañado con su grupo de amigos”.

La fiscal indicó en su requerimiento que, “aprovechándose del estado de indefensión de la víctima, con el fin de darle muerte y cumplir con el plan acordado, los acusados le propinaron” en el suelo “varias patadas en su rostro y cabeza”, y los golpes le produjeron “lesiones corporales internas y externas” que “provocaron su deceso en forma casi inmediata, al causarle un paro cardíaco producido por shock neurogénico debido a un traumatismo grave de cráneo”.

El episodio quedó registrado por cámaras de seguridad y de teléfonos celulares de testigos, por lo que los sospechosos fueron identificados y detenidos horas más tarde en la casa que alquilaban, a pocas cuadras del lugar.

También fueron pruebas clave el análisis de los chats y los videos hallados en los celulares de los propios imputados y donde se hallaron mensajes como el de Lucas Pertossi anunciándole al resto que Fernando “caducó”, o las pericias que encontraron sangre de la víctima en prendas de vestir de alguno de los rugbiers.