06/08/2026 - Edición Nº1276

Agro

CON PROFESIONALES

Caminos rurales y modelos privados: "Hay que invertir en obras que sean durables"

06/08/2026 | El Colegio de Ingenieros bonaerense avaló esquemas privados o mixtos pero exigió planificación técnica.



El deterioro de los caminos rurales bonaerenses abrió una discusión que ya excede el reclamo de los productores por la falta de mantenimiento y alcanza también al modelo de gestión de una red clave para la salida de la producción. Mientras en distintos distritos crecen los cuestionamientos por la contraprestación de la tasa vial, comienzan a aparecer alternativas que buscan darle mayor participación al sector privado en la ejecución de las obras.

En Cañuelas, municipio y Sociedad Rural acordaron que los productores puedan realizar mejoras en los caminos y descontar hasta el 75% de esa inversión de la tasa vial. En Azul se habilitó un esquema para que los propios productores puedan avanzar con trabajos sobre la red rural, mientras que en 9 de Julio la entidad rural impulsa una Comisión Vial Rural con autonomía para administrar los fondos. En Brandsen, en tanto, el intento de crear un consorcio público-privado quedó trabado y los productores evalúan recurrir a la Justicia.

El fenómeno tiene un denominador común: ante los problemas acumulados en la red vial y las dificultades de los municipios para garantizar el mantenimiento, los productores buscan nuevas formas de intervenir sobre caminos que necesitan para sacar su producción. Pero el avance de estos esquemas abrió también otra discusión: quién define cómo se hacen las obras y bajo qué criterios técnicos se decide dónde intervenir.

Desde el Colegio de Ingenieros de la Provincia de Buenos Aires respaldaron la incorporación de financiamiento y participación privada, pero plantearon que el cambio de modelo no puede significar dejar de lado la planificación profesional. En diálogo con Newsdigitales el presidente de la entidad profesional, el ingeniero civil Jorge Castellano, sostuvo que el objetivo debe ser que las obras no sean simples reparaciones temporales sino intervenciones capaces de resistir en el tiempo.

El desafío de que las obras sean durables

Castellano consideró “altamente positiva” la aparición de nuevas modalidades de financiamiento y participación de los productores. Desde su perspectiva, el sector agropecuario está acostumbrado a generar mejoras en sus propios establecimientos y trasladar esa capacidad al espacio público puede convertirse en una alternativa virtuosa.

“Es una alternativa a considerar, que en principio es virtuosa y que tiene fundamento legal en normativas de la provincia de Buenos Aires”, sostuvo.

Pero inmediatamente introdujo el punto que considera central: el dinero y el voluntarismo para hacer una obra no garantizan que esa obra vaya a resolver el problema.

“Lo que nosotros entendemos es que hay que poner siempre el caballo adelante del carro: las cuestiones tienen que ser planificadas y encaradas desde la técnica”, explicó.

El Colegio de Ingenieros de PBA avaló esquemas privados o mixtos de gestión, pero exigió planificación técnica

Para el titular del Colegio, buena parte de las dificultades que arrastra la red rural están relacionadas con décadas de intervenciones sin una planificación integral. El objetivo, planteó, debería ser avanzar hacia caminos transitables durante todo el año, con las condiciones hidráulicas resueltas y no simplemente reconstruidos después de cada lluvia.

Lo peor que puede pasar cuando uno aplica una nueva metodología es hacerla de una manera que desaliente su implementación

En ese sentido, el desafío no pasa solamente por conseguir recursos para reparar los caminos, sino por garantizar que la inversión tenga resultados sostenibles. “Hay que invertir en las cuestiones que realmente van a ser durables”, remarcó.

La advertencia por el manejo del agua

El planteo adquiere especial relevancia en una provincia donde los problemas de caminos rurales están estrechamente vinculados con las lluvias, las inundaciones y el funcionamiento de las cuencas.

Castellano advirtió que una intervención realizada sin conocimiento técnico puede terminar generando consecuencias sobre los campos linderos o incluso empeorando el problema que buscaba solucionar.

“Puede generar problemas de inundaciones, de anegamientos de campos vecinos, de modificación de pendientes y con eso modificar cuencas”, señaló.

El ingeniero puso el ejemplo de la propia actividad agropecuaria para explicar por qué la participación de productores y profesionales debe ser complementaria.

“El manejo hídrico y el manejo estructural de un camino son desconocidos para un productor agropecuario como es desconocida la producción agropecuaria para nosotros que somos ingenieros civiles”, sostuvo.

Por eso, el Colegio propone que los nuevos esquemas de gestión incorporen profesionales con experiencia tanto en el diseño como en la ejecución de las obras.

“No alcanza con el conocimiento teórico por lo que nos han formado en las universidades. También hay que tener el conocimiento práctico de trabajar en el lugar, ver la problemática, saber las soluciones que son posibles y cuáles no”, explicó Castellano.

Un plan para decidir dónde invertir

En lugar de cuestionar los nuevos modelos, desde el Colegio buscan que estén acompañados por una planificación que permita ordenar las prioridades y evitar que los recursos se diluyan en arreglos aislados.

Castellano planteó la necesidad de avanzar con un “plan director” o una herramienta similar que permita determinar qué caminos deben ser intervenidos primero y cuáles requieren previamente resolver problemas hidráulicos de fondo.

“Va a haber sectores donde las cuencas hídricas no estén solucionadas y hay que tomar soluciones de emergencia hasta que la Provincia o algún consorcio hídrico solucione el problema de fondo”, explicó.

Para el dirigente, esa planificación también permitirá aprovechar mejor los recursos que aporten los productores en los nuevos esquemas.

“La planificación va a hacer que los recursos que pongan los privados en esta nueva metodología se vean bien utilizados y que a la larga el plan tenga éxito”, sostuvo.

El planteo llega en momentos en que distintas entidades rurales intentan encontrar respuestas frente a una problemática que durante años quedó atrapada entre la recaudación de la tasa vial, la capacidad operativa de los municipios y el deterioro de los caminos.

El rol de los ingenieros en los nuevos esquemas

La discusión también pone sobre la mesa qué lugar tendrán los profesionales en un modelo donde los productores empiezan a asumir tareas que históricamente estuvieron vinculadas a las administraciones municipales.

Castellano aseguró que el Colegio de Ingenieros bonaerense no fue convocado de manera sistemática por autoridades nacionales, provinciales o municipales para participar de estos procesos.

“Nosotros como Colegio nunca fuimos convocados. No fuimos convocados ni por las autoridades nacionales ni por las provinciales”, afirmó.

Según explicó, en algunos casos se recurre a universidades que cuentan con profesionales de la ingeniería, pero cuestionó que esos esquemas no siempre contemplen la matriculación y las responsabilidades formales que requiere la ejecución de una obra.

“A veces se confía en algunas casas de estudios que tienen obviamente también ingenieros, pero que no son matriculados en la mayoría de los casos y que utilizan estudiantes”, señaló.

El reclamo del Colegio apunta a que los proyectos sean desarrollados por profesionales habilitados y con experiencia concreta en obras de infraestructura

“Estas obras y soluciones tienen que ser encaradas por profesionales que han sido aprobados en la ejecución de proyectos y obras y que reúnen todas las condiciones formales y legales”, sostuvo Castellano.

La discusión no es menor en un contexto donde productores de distintos municipios ya buscan hacerse cargo de caminos que consideran abandonados por el Estado. Para el Colegio, esa participación puede ser parte de la solución, siempre que exista una división clara de responsabilidades y un respaldo técnico que garantice que las intervenciones sean correctas.

“No nos quedamos en el mismo lugar, retrocedimos”

La preocupación por el estado de los caminos se vuelve todavía más urgente ante los pronósticos de nuevas lluvias y después de un 2025 marcado por inundaciones y dificultades para transitar en distintos puntos de la provincia.

Castellano sostuvo que no se puede esperar a que aparezca el problema para comenzar a pensar las obras.

“Las mejoras hay que hacerlas en todo momento. Cuando llueve o tenés problemas, las obras se interrumpen, pero hoy lo que nosotros siempre planteamos en el Colegio es que la no inversión en obras de infraestructura no hace que te estanques, hace que retrocedas”, afirmó.

La explicación apunta a una dinámica sencilla: mientras no se ejecutan obras, las necesidades productivas y sociales siguen creciendo, por lo que una red que permanece sin mantenimiento pierde capacidad relativa.

“Donde vos no invertiste y no efectuaste obras pasa lo que me estás diciendo ahora: se viene la tormenta del Niño y no vamos a tener posibilidad de hacerlo. Perdimos todo ese tiempo y no nos quedamos en el mismo lugar, retrocedimos”, sostuvo.

Por eso, el Colegio de Ingenieros respaldó cualquier mecanismo que permita acelerar las obras, ya sea mediante fondos públicos, privados, mixtos o incluso sistemas de financiamiento alternativos, siempre que exista planificación y una evaluación técnica.

“Las obras de infraestructura se tienen que hacer. Si la financiación es pública, privada, mixta, por peaje, evaluándolo y mientras sea justo, vamos a estar de acuerdo con todas”, concluyó Castellano.

Y dejó una definición que resume la urgencia detrás de la discusión por los caminos rurales: “El tiempo que perdemos no nos estanca, nos hace ir para atrás” concluyó.