16/09/2026 - Edición Nº1317

Agro

DELITO RURAL

"Una asociación ilícita": Crece el robo de caballos y la venta de carne en el conurbano

16/09/2026 | Ariel Corse de ACMA advirtió como operan las bandas delictivas y reclamó por fiscalías especializadas.



El robo de caballos en distintos puntos del conurbano bonaerense se incrementó de forma considerable en los últimos meses a partir del accionar de organizaciones delictivas con división de roles y altos niveles de planificación.

Según contó a NewsDigitales Ariel Corse, médico veterinario y referente de la Asociación Contra el Maltrato Animal (ACMA), los animales son sustraídos en grupos, trasladados, faenados y su carne termina ingresando al circuito del comercial ilegal en las carnicerías del Gran Buenos Aires.

“Ya no es abigeato y ese es uno de los grandes problemas”, sostuvo el representante de la ONG que funciona en la provincia de Buenos Aires.  Según explicó, se trata de robos destinados a la faena clandestina que exponen las falencias judiciales y de la policía en el combate del delito.

ACMA funciona como auxiliar gratuito de la Justicia y se hace cargo de animales secuestrados en causas penales para su rehabilitación. La organización viene siguiendo casos de vandalismo rural y robo de animales y, en los últimos días, también sufrió un episodio delictivo en su nuevo predio de Brandsen.

De los campos a las carnicerías

“El grueso de los robos son carneadas. Te roban de a cinco”, afirmó el veterinario. Como ejemplo, mencionó casos registrados en San Vicente, Ezeiza, Cañuelas y Spegazzini, además de General Rodríguez y Pilar.

Según Corse, solo durante el último mes pudieron comprobarse entre 25 y 30 caballos faenados en esas zonas. También mencionó que fueron robados animales pertenecientes a establecimientos de polo de Ezeiza y Cañuelas, algunos de alto valor, que luego aparecieron reducidos a restos en barrios de La Matanza.

“Antes te robaban los caballos y terminaba o en el circuito del carro, porque los pasaban de localidad o terminaban con algún paisano. Hoy termina directamente en las carnicerías”, explicó.

San Vicente, Ezeiza, Cañuelas y Spegazzini, las zonas más afectadas 

El representante de la ONG vinculó la consolidación de ese circuito clandestino con el precio de la carne vacuna. Según planteó, el valor que alcanzó ese producto genera un incentivo económico para introducir carne de caballo en las carnicerías y venderla como si fuera vacuna.

“El caballo robado, obviamente, no vale, pero te lo venden por carnes de vaca, con lo que vale una vaca”, sostuvo.

Una organización con roles definidos

Para Corse, la principal diferencia con los robos tradicionales está en la organización que exhiben los delincuentes. Aseguró que existen personas que recorren los campos para detectar puntos vulnerables, otras que se ocupan de sustraer y trasladar a los animales, los sujetos que realizan la faena y finalmente aquellos que distribuyen la carne a los puntos de venta.

“Cada uno tiene un rol”, explicó. En ese esquema, el veterinario ubica a los llamados “galgueros” como uno de los primeros eslabones. Según relata, el ingreso de personas con perros a los establecimientos rurales casi nunca está relacionado con la caza.

Ingreso de galgueros en el predio de ACMA en Brandsen 

“Hacen tareas de inteligencia, buscan puntos de fragilidad en los campos donde no pueden ser vistos, por dónde salir y cómo llegar a esos animales. Hacen el trabajo logístico de buscar la información y el lugar más vulnerable para que luego esa información sea utilizada por los que vienen de noche a levantar caballos”, explicó.

“Los que levantan caballos tienen sus bandas organizadas”, afirmó y mencionó grupos que operan en localidades como La Matanza. En ese sentido, indicó que los animales pueden ser robados de a cuatro o cinco y trasladados hacia otros puntos para dificultar su recuperación.

Uno de los episodios que mencionó refiere a un reciente control policial en el conurbano. Según su relato, los efectivos observaron a los ocupantes en actitud dentro de un vehículo y decidieron inspeccionar. En el baúl del auto encontraron bozales para caballos, tachos, bolsas con avena —utilizada para atraer a los animales—, una tijera para cortar alambre y pasamontañas.

“Después ellos son los que levantan y llevan a otro lugar donde los dejan. Están los que se encargan de matarlos o moverlos de ese lugar a otro para que no los busquen y después matarlos, y luego el que se encarga de distribuirlo a las carnicerías. Y después está la carnicería que lo vende”, describió Corse.

“¿Te das cuenta que es una banda? Que no es un loquito que roba caballos”, remarcó.

Vikingo, el caballo que alertó sobre el ingreso al campo

El propio predio de ACMA en Brandsen se convirtió en uno de los últimos episodios que la organización utiliza para graficar el problema de los ingresos no autorizados a los establecimientos rurales.

Según relató Ariel Corse, alrededor de las 6:15 de la mañana del último domingo recibieron un aviso del personal de seguridad: tres adultos con perros estaban atravesando la parte trasera del campo.  Los intrusos fueron  vistos mediante las cámaras y la custodia les pidió que se retiraran.

La situación fue informada al Comando de Prevención Rural (CPR), mientras Corse revisaba las imágenes de seguridad para reconstruir lo ocurrido.

Fue allí donde apareció otro protagonista: Vikingo, uno de los caballos del predio.

“Ahí veo la situación y toda la secuencia por las cámaras. Veo que el primero que alerta que en el fondo hay gente, estamos hablando del grupo de caballos, porque en seguridad ya los habían visto, el primero que alerta es Vikingo”, contó Ariel.

Según detalló, el caballo no solamente reaccionó ante la presencia de los intrusos sino que se quedó observándolos y desplazó al resto de los animales hacia otro sector del corral.

“Como que los resguardó y que después, automáticamente, el caballo, fíjate que se vuelve al centro del corral y se queda solo atento mirando lo que pasaba con esos tipos que iban cruzando el campo”, relató. Dos días después de ese ingreso, en un campo lindero apareció una vaca faenada.

Denuncias que no llegan a convertirse en investigaciones

Uno de los principales reclamos de ACMA apunta a la diferencia entre los casos que aparecen formalmente en las estadísticas y la cantidad de hechos que, según la organización, realmente ocurren.

Corse sostuvo que muchas denuncias quedan reducidas a una exposición o a la simple anotación del delito sin una investigación posterior.

“A vos te roban un caballo, hacés la denuncia y quedás simplemente en la toma de la denuncia”, señaló.

Según contó, ACMA comenzó a recibir casos y a asesorar a los propietarios para formalizar las denuncias y evitar que queden fuera del circuito judicial. También están sistematizando los casos y enviando información sobre las causas que, según denuncian, no fueron investigadas.

Ariel Corse, referente de la Asociación Contra el Maltrato Animal (ACMA)

El veterinario puso como ejemplo las propias estadísticas oficiales. Según afirmó, los registros de la Provincia de Buenos Aires contabilizaron 150 casos de robos ilícitos con animales durante el último año. Sin embargo, aseguró que solamente en menos de un mes y en dos localidades pudieron comprobar entre 25 y 30 caballos faenados.

“Si  en menos de un mes en dos localidades nada más faenaron 25 o 30 caballos, hay algo que está mal”, cuestionó.

La organización comenzó así a intervenir directamente sobre el circuito de las denuncias: recibe los casos, asesora a los propietarios, busca que sean formalizados y remite información a las autoridades judiciales.

Allanamientos que llegan tarde

Para Corse, uno de los problemas centrales aparece después de la denuncia. Mencionó situaciones en las que propietarios encontraron sus caballos robados, los fotografiaron, identificaron el domicilio donde estaban y dieron aviso a la Policía.

En algunos de esos casos, según aseguró, personal del Comando de Prevención Rural solicitó allanamientos urgentes, pero las autorizaciones judiciales llegaron varios días después.

“Hay una falla enorme en la fase investigativa y no le están dando el corte que esto realmente tiene”, sostuvo.

El problema, explicó, es que el tiempo juega en contra: un caballo localizado puede ser faenado antes de que la Justicia ordene un procedimiento. “Porque ‘hierve’ ese caballo, porque en 24 horas no está más, lo mataron”, afirmó.

Por eso ACMA reclama la creación de fiscalías especializadas para delitos rurales y maltrato animal. “¿Qué le podés pedir a un tipo que está luchando contra narcotraficantes, violaciones, robos, asesinatos, robos de autos? Cuando vos le decís ‘che, te robaron un caballo o una vaca’, no tiene ni idea de qué medidas pedir”, sostuvo.

Y agregó: “Cuando vos tenés una fiscalía temática, urge la necesidad, y si tiene que allanar, va a pedir allanamiento de urgencia”.

Los papeles de un caballo robado

La denuncia de ACMA también alcanza al circuito administrativo que permite acreditar la propiedad de los animales.

Quienes conocen la problemática indican que existen municipios que estarían entregando documentación de caballos de manera irregular. Para marcar un animal, debe existir un registro de marca y una autorización correspondiente, además de actualizarse el stock y formalizarse las operaciones cuando el caballo cambia de propietario.

Durante un allanamiento realizado recientemente en Moreno y La Matanza encontraron un caballo con documentación y microchip DUE que había sido denunciado como robado en noviembre del año pasado.

“Hay localidades que están entregando papeles de una manera total y absolutamente irregular” advierten.

Galgueros, caza y un debate que excede al caballo

La presencia de galgueros en los campos es uno de los puntos más controvertidos del problema. Corse sostiene que, además de la discusión sobre la caza, existe un problema de ingreso no autorizado a propiedades privadas.

Según explicó, para cazar en un establecimiento rural se necesita autorización del propietario y deben cumplirse las normas correspondientes. “Vos para poder cazar, tenés que estar en temporada de caza. Segundo, tenés que tener permiso de caza. Tercero, está prohibido cazar con galgos, con perros”, sostuvo.

El veterinario cuestionó además la respuesta que reciben quienes son encontrados dentro de los campos. Aseguró que durante años los propietarios realizaron denuncias y aportaron videos y fotografías sin que los cazadores fueran aprehendidos.

“En 16 años, la primera vez que se llevaron aprehendidos a los galgueros fue hace poquitos dos meses. 16 años”, afirmó.

También refutó el argumento de quienes ingresan a los campos bajo la supuesta necesidad de conseguir alimentos. “Los tipos te aprenden el speech y te hablan de hambruna. Es mentira, y comprobable que es mentira”, sostuvo, y cuestionó que esa explicación termine funcionando como un límite para avanzar con las detenciones.

El debate se conecta con proyectos que ya están en tratamiento tanto en el Congreso como en la Legislatura bonaerense. En Diputados de la Nación avanza una iniciativa para incorporar una figura específica de vandalismo rural y sancionar el ingreso no autorizado a establecimientos, mientras que en la Legislatura bonaerense los diputados Luciano Bugallo y Andrés De Leo impulsaron un proyecto para prohibir la caza no autorizada en campos privados y endurecer las sanciones.

El proyecto nacional contempla una figura específica de intrusión rural y agravantes para daños sobre infraestructura productiva. En la discusión parlamentaria, entidades rurales reclamaron herramientas para actuar antes de que una intrusión derive en un delito mayor.

En tanto, la iniciativa bonaerense propone multas, decomisos, inhabilitaciones y un registro provincial de infractores para quienes ingresen a establecimientos rurales sin autorización con fines de caza. También contempla agravantes cuando intervienen tres o más personas, se actúa durante la noche o se utilizan vehículos.

Para Corse, el problema no termina en endurecer las normas: también hace falta que las fuerzas y la Justicia utilicen las herramientas que ya tienen.

Drones para seguir el traslado de los animales

Entre los recursos que, según ACMA, podrían utilizarse para combatir estas bandas aparecen los drones con visión nocturna de los que dispone el ministerio de Seguridad bonaerense.

Corse aseguró que la Policía cuenta con equipos con visión infrarroja capaces de recorrer corredores rurales durante la noche y detectar movimientos que desde un puesto fijo resultan difíciles de identificar.

“Visualiza rápidamente si hay caballos o animales muriéndose”, explicó. Según planteó, un drone podría recorrer los sectores donde habitualmente se producen los traslados y permitir detectar animales, vehículos o movimientos sospechosos.

“¿Cómo puede ser que no se los den, que los pidan y no se los den?”, cuestionó.

Caballos de polo, hípicos y de equinoterapia

La denuncia no se limita a animales destinados a tareas rurales. Corse aseguró que entre los caballos robados hubo ejemplares de polo, hípicos, de andar y también animales utilizados en centros de equinoterapia.

“Están carneando caballos de equinoterapia. Han carneado caballos de equinoterapia de dos centros”, lamentó.

En ese sentido, destacó que el robo genera un impacto que excede el económico porque muchos animales tienen un vínculo afectivo o terapéutico con sus propietarios.

“Muchos de esos caballos eran parte de familia, eran parte de terapia”, explicó. “Hay chicos llorando por esos caballos que no aparecieron más”.

Qué carne llega a las carnicerías

Corse también puso el foco en el destino final de los animales y reclamó controles sobre las carnicerías donde, según su denuncia, estaría llegando carne de caballo.

“La gente no sabe lo que consume”, advirtió. Según explicó, históricamente la carne equina podía aparecer mezclada en chorizos, milanesas o empanadas de los habituales puestos de ruta, pero ahora el problema sería diferente porque, de acuerdo con su denuncia, directamente estaría llegando a carnicerías.

“Hoy la venden en las carnicerías”, afirmó, y reclamó la intervención de organismos de Bromatología y Salud Pública para determinar qué ocurre con esa carne y cuál es su procedencia.

“No es que la gente compra sabiendo que es carne de caballo. Hoy por hoy el problema es que están vendiéndose en carnicería, la está comprando todo el mundo sin saber lo que está comprando”, sostuvo.

Para Corse, mientras los robos continúen siendo tratados como hechos individuales, será difícil desarticular la cadena completa. “Es una asociación ilícita, esto no es un abigeato” concluyó.