Pese a tener 2200 infectados y 46 muertos Bolsonaro se resiste a establecer la cuarentena para no poner en riesgo la economía. Mientras tanto los Gobernadores de los Estados brasileros toman sus propias medidas

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se niega a establecer la cuarentena obligatoria en todo el territorio debido al coronavirus. Según él es para preservar la economía, sin embargo el número de infectados crece exponencialmente, hasta hoy el número aproximado era de 2200 contagios y 46 muertes. Por su parte los gobernadores de los Estados brasileros optaron por tomar sus propias medidas para hacerle frente a la pandemia.

«Algunas autoridades de estados y municipios deben abandonar el concepto de tierra arrazada: la prohibición de transporte, el cierre del comercio y el confinamiento masivo» ya que «debemos mantener los empleos y preservar el sustento de las familias» explicó el presidente brasilero en una entrevista de televisión.

Es así que en la entrevista el mandatario se preguntó: «El grupo de riesgo es el de las personas de más de 60 años. ¿Entonces por qué cerrar escuelas?«. Dicho comentario fue tan solo unas horas después de que San Pablo pusiera en cuarentena obligatoria todos los servicios esenciales.

El peligro de minimizar

Asimismo Bolsonaro afirmó que «hay raros casos fatales de personas sanas con menos de 40 años de edad. El 90 por ciento de nosotros no tendremos cualquier manifestación si nos contaminamos. Debemos tener extrema preocupación en no transmitir el virus para los otros, en especial a nuestros queridos padres y abuelos, respetando las orientaciones del Ministerio de Salud». Por otro lado aseguró que de ser infectado con el virus «no necesitaría preocuparme. No sentiría nada o como mucho, una pequeña gripe o un pequeño resfriado»

Bolsonaro también criticó el tratamiento de los medios sobre pandemia. En ese sentido expresó: «Gran parte de los medios de comunicación fueron a contramano. Escamparon exactamente la sensación de pavor, teniendo como argumento el anuncio del gran número de víctimas en Italia, un país con un gran número de ancianos y con un clima totalmente distinto al nuestro. El escenario perfecto, potencializado por los medios, para que una verdadera histeria se escampe por nuestro país«

Mientras tanto en el país vecino tienen lugar distintos cacerolazos en contra del presidente Bolsonaro. Ya que la principal preocupación del mandatario es el resguardo de la economía por sobre la salud de los ciudadanos. «El virus llegó a Brasil, lo estamos enfrentando y en breve pasará. Nuestra vida tiene que continuar. Los empleos tienen que mantenerse. El sustento de las familias tiene que ser preservado. Debemos, sí, volver a la normalidad» contempló.