La muerte del doctor Juan Lobel, de 47 años, conmovió profundamente a los integrantes del SAME, ya que se convirtió en la primera víctima fatal de dicho servicio de asistencia a la salud

El doctor Juan Lobel se convirtió en la primera víctima fatal del cuerpo del SAME porteño, servicio que también extiende su tarea otros partidos del Conurbano. Esta mañana un grupo de profesionales, encabezados por el doctor Alberto Crescenti, titular del SAME, con varias ambulancias lo homenajearon con aplausos y haciendo sonar sus sirenas alrededor del Obelisco, ocasión en que los compañeros de Lobel expresaron no solo su reconocimiento a la tarea profesional que cumplía, sino también el entrañable abrazo y solidaridad ante tan dura pérdida.

Lobel, de 47 años y padre de cuatros hijos, libró una dura batalla con el coronavirus, que no pudo sortear pese a que no padecía lo que se consideran «enfermedades preexistentes«, el médico trabajaba en el Sanatorio Güemes, y su deceso generó expresiones de dolor y solidaridad en las redes sociales, donde se lo despidió con sentidas palabras.

Al encabezar la despedida, el titular del SAME, el doctor Alberto Crescenti, destacó la tristeza de todos los que integran el servicio y que a diario combaten la enfermedad cara a cara, lejos de los discursos y poniendo el cuerpo en los lugares en los que verdaderamente importa.«Les agradezco en forma personal a todos ustedes, muchachos, a sus familias y a sus hijos», dijo Crescenti con lágrimas en los ojos, conmocionado por la pérdida. Luego, se hicieron escuchar y los aplausos de todos los presentes, dando forma a una despedida conmovedora.

El doctor Lobel es la primera víctima fatal que el coronavirus deja en el SAME, aunque los contagiados entre la lista del personal de ese servicio asistencial de urgencia ya superan la veintena.