El equipo de Diego empezó perdiendo con Central Córdoba (S.E.) pero logró darlo vuelta 2 a 1.

El propio Maradona habló de «maleficio». Es que desde que dirige Gimnasia había insistido en ejercer la localía en el estadio del «Bosque» y no trasladarse al Ciudad de La Plata o «Estadio Único», que tiene mayor capacidad. Sin embargo hasta ahora cada vez que jugó de local perdió. Y muchas veces sin merecerlo. Todas las victorias de Diego conduciendo al Lobo habian sido de visitante. La mala suerte perseguía al equipo y los fantasmas sobrevolaban el viejo estadio.

Y el inicio del partido pareció confirmar las supersticiones, porque antes de los 15 minutos se lesionó Matías García, el mejor jugador del Lobo en el semestre, y tuvo que ser reemplazado por José Paradela. Casi inmediatamente se produjo el gol de Central Córdoba de Santiago del Estero tras una muy linda pared entre Alzugaray y Joao Rodriguez que este último definió muy bien. A Gimnasia le costó reaccionar, a pesar que el «Sapo» Coleoni había presentado un equipo con mayoría de suplentes, guardando a los titulares para la final frente a River del sábado próximo por la Copa Argentina.

El Gimnasia de Maradona rompió el maleficio y ganó por primera vez en el Bosque.
El grito goleador de Contin

Hubo que esperar al principio del segundo tiempo para que el Lobo empatara con un fuerte cabezazo de Contín tras un centro de Tijanovich. El equipo de Maradona acorraló a su rival y, conducido muy bien por Paradela (justo quien había ingresado por el lesionado García) generó por lo menos cinco situaciones de gol. Hasta que a los 30 minutos el propio Paradela realiza una muy buena jugada eludiendo rivales por la izquierda y se la pasó a Contin para que convirtiera el 2 a 1 y el segundo de su cuenta personal. El festejo fue un delirio. Siguió el dominio del local que no pudo aumentar simplemente por falta de puntería.

El Gimnasia de Maradona rompió el maleficio y ganó por primera vez en el Bosque.
La caída de Diego que se convirtió en «meme»

El final fue todo de Diego. Como siempre, las cámaras lo siguieron desde antes de que empiece el partido. Lo mostraron sufriendo, rezando, lamentándose por las ocasiones desperdiciadas, cayéndose feo en un movimiento que se convirtió en «meme» pero que podría haber sido grave si golpeaba su cabeza contra el borde del ppozo del banco de suplentes. Un Maradona auténtico con la emoción a flor de piel, que lloró porque ingresó al campo de juego con su nieto Benjamín y que destacó que se había terminado el maleficio y, tal vez lo más importante, dijo que de Gimnasia «no se va más» y que hay «Maradona 2020». Aunque con Diego nunca se sabe.

El Gimnasia de Maradona rompió el maleficio y ganó por primera vez en el Bosque.
Maradona entra a la cancha con su nieto Benjamín de la mano.