Sin el apoyo de Cambiemos, el peronismo finalmente logró aprobar, tras un acalorado y tenso debate de cinco horas, el documento de repudio al «golpe de estado» boliviano. Como señala este artículo, «en el la Cámara alta, el PRO votó en contra y la UCR se abstuvo, mientras que en la Cámara baja todo el oficialismo se abstuvo con excepción de Daniel Lipovetzky, que votó a a favor del texto del PJ».

“Está claro que en Bolivia se quebró el Estado de derecho. El presidente Evo Morales convocó nuevamente a elecciones, corrigiendo errores previos, pero los errores políticos se pagan en las urnas y los éxitos se cobran en las urnas, no en los estrados de la OEA», esgrimió Felipe Solá, uno de los primeros en hablar, y continuó: «La oposición [boliviana] convocó a movilizaciones en las calles, que fueron violentas desde el primer momento. Y, además, el nivel de violencia mostró que había una coordinación previa de todos esos movimientos. No existe nada espontáneo en la calle, casi nada”,

Por otro lado, en el senado, se aprobó la propuesta por » 29 votos positivos, 6 negativos y 6 abstenciones», como afirma esa misma nota. Como ocurrió en la otra cámara, hubo un fuerte rechazo de Cambiemos y abstenciones de parte de la UCR.

«En este afán de respetar la voluntad popular también tenemos que respetar la voluntad popular de los procesos eleccionarios y me parece que todo este conflicto se origina en Bolivia por algo que quizás contagia a algunos presidentes de eternizarse en los cargos» dijo el radical Julio Cobos. Distinta fue la postura de su colega el justicialista Carlos Caserio, que aseguró: «La actitud de los militares bolivianos ha sido de sedición, que en algún momento la democracia de Bolivia tendrá que juzgar, nadie puede interrumpir un mandato ni pedirle a un presidente electo que renuncie”.