Cristina Vázquez estuvo presa durante 11 años por un crimen que nunca cometió. En diciembre pasado, fue liberada. Ayer, la policía provincial de Misiones la encontró sin vida en Posadas.

Cristina Vázquez tenía 38 años de edad y pasó los últimos 11 años de su vida presa, acusada por haber participado en el año 2001 del asesinato de Erselida Lelia Dávalos, de 79 años. En diciembre pasado, la mujer fue liberada tras demostrarse que la justicia provincial de Misiones no había respetado el proceso judicial adecuado y no tenía fundamentos para condenarla. Este miércoles, Cristina Vázquez fue hallada sin vida en la ciudad de Posadas.

La hermana de Cristina, María Alejandra, dio alerta a la policía provincial de Misiones tras cinco días de que su hermana no le contestara los mensajes por el teléfono ni atendiera los llamados a su puerta.

Así, acompañada por la policía, un médico de turno, un miembro del gabinete Psicológico de la Comisaría de la Mujer y el cura Alberto Barros -el titular de Cáritas en Posadas, con quien se encontraba trabajando Cristina luego de haber sido liberada a fines de 2019-, María Alejandra se dirigió a la casa de Cristina. Al entrar en el domicilio, encontraron el cuerpo de la mujer cerca de la puerta. Se presume que podría tratarse de un suicidio.

La justicia injusta

El 27 de julio de 2001, Erselida Dávalos de Insaurralde fue asesinada a golpes en su cabeza con un martillo en su hogar de la ciudad de Posadas. Se trataba de una jubilada del Poder Judicial de Misiones, cuyo cuerpo fue encontrado por su mucama un día después del asesinato.

En su momento, los investigadores aseveraron que el crimen contra la mujer había tenido lugar durante un robo en el cual habían sido sustraídos dinero y joyas. Sin embargo, ni las puertas ni las ventanas de la casa de Dávalos de Insaurralde daban signos de haber sido violentadas.

Tras el asesinato, una mujer aseguró haber visto a Ricardo Jara, quien era pareja de una mujer llamada Cecilia Rojas, vendiendo las pertenencias de Dávalos. Cristina Vázquez, quien era amiga de la pareja y vecina de la víctima, fue arrestada.

Tanto Vázquez como Rojas y Jara fueron condenados a prisión perpetua en el año 2010 por el crimen. Cristina siempre aseguró que al momento estimado del asesinato de Dávalos, se encontraba a ocho kilómetros del lugar. Nunca hubo pruebas concretas de su participación en el crimen.

El CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) advirtió acerca de que la testigo que había incriminado a Jara declaró una sola vez en la investigación y nunca más fue convocada. Tampoco se presentó en el juicio, y las joyas supuestamente robadas por Jara nunca aparecieron. Luego del fallo por parte del Superior Tribunal de Justicia de Misiones, una apelación ante la Corte ordenó la libertad de Rojas y de Vázquez.

La defensa de ambas mujeres logró que el tribunal anulara la sentencia. Al recuperar la libertad, a fines del año pasado, Cristina Vázquez declaró: «yo quiero que esta causa, que estos once años que estuve presa siendo inocente, sirvan para que los jueces, la Justicia misionera y la del país cambien, que simplemente hagan lo que tienen que hacer, que cumplan con la ley, con la Constitución y los códigos».

La mujer también aseguró que tanto ella como Cecilia Rojas fueron condenadas «por ser mujeres y por no tener recursos, por ser pobres, por no poder pagar un abogado«.