Entre el Tedeum del 25 de Mayo, la ofensiva oficial para modificar la Ley de Etiquetado Frontal y la reaparición de la polémica por el régimen de Zona Fría, los últimos días ofrecieron una fotografía bastante nítida de las prioridades, contradicciones y estrategias de los principales actores políticos.
En todos los casos aparece un mismo denominador común: la disputa por el relato. Milei busca consolidar una imagen de liderazgo capaz de contener las diferencias dentro de su propio espacio mientras impulsa reformas de fuerte contenido ideológico. Del otro lado, el peronismo intenta reagruparse alrededor de banderas tradicionales, aunque sin revisar demasiado algunas de las políticas que hoy están bajo cuestionamiento.
La semana abrió con el habitual Tedeum por el 25 de Mayo, donde Javier Milei tuvo que escuchar un sermón de tono claramente antiliberal por parte de Jorge García Cuerva. El arzobispo criticó el individualismo, la violencia en las redes sociales, la falta de empatía y la agresividad en la comunicación política. Los mensajes parecían dardos bastante explícitos dirigidos al Gobierno.
Sin embargo, luego de la ceremonia, Milei intercambió algunas palabras y sonrisas con el arzobispo. Al día siguiente incluso se mostró receptivo a esas opiniones y les otorgó legitimidad. No es una actitud habitual en la prédica presidencial, donde muchas veces toda crítica es presentada como producto de la ignorancia o de intereses espurios. La incógnita queda planteada: ¿se trata de un cambio genuino del Presidente o simplemente de lo que debía decir para hacer buena letra con la Iglesia ante la posibilidad de una visita del Papa a la Argentina?
Más allá del mensaje de García Cuerva, el Tedeum también funcionó como una foto del actual panorama interno del oficialismo. Fue una semana en la que las tensiones, al menos públicamente, disminuyeron de manera notoria. A Santiago Caputo se lo vio sonriente junto a Lule Menem; Milei le dio un fuerte abrazo a Patricia Bullrich; y Karina Milei continúa moviendo los hilos de la estructura política oficialista.
El Presidente parece decidido a mantener a todos dentro del mismo esquema de poder. Los quiere adentro, contenidos y conformes. Habrá que ver si este equilibrio aparentemente más pacífico logra sostenerse en el tiempo o si, por el contrario, termina revelándose como un espejismo.
Aquí, aquí, aquí y aquí algunas notas de lo que dejó el Tedeum.
Después de varios amagues, Javier Milei finalmente envió al Senado el proyecto para derogar el actual marco de la Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos, que establece la utilización de los ya conocidos octógonos negros en los envases.
Cuando llegó al Gobierno, Milei eliminó de un plumazo varias regulaciones vinculadas al comercio y los supermercados. El caso más conocido fue la Ley de Góndolas. Sin embargo, con el etiquetado frontal mostró una prudencia distinta. Se trata de una discusión más sensible y con mayor nivel de consenso social.
Conviene recordar que la ley vigente fue aprobada en octubre de 2021 con una mayoría abrumadora. El PRO fue la fuerza política que más legisladores aportó al rechazo, aunque una proporción similar terminó acompañando la iniciativa.
Dentro de quienes cuestionan el sistema actual aparecen desde hace tiempo Daiana Fernández Molero y Alejandro Bongiovanni. Ambos sostienen que los octógonos no cumplen adecuadamente con el objetivo de informar al consumidor. Según su planteo, cuando prácticamente todos los productos exhiben advertencias similares, desaparece la posibilidad real de comparación.
Los dos desarrollaron estos argumentos cuando integraban las filas del PRO. Hoy Bongiovanni forma parte de La Libertad Avanza. Por ahora, son los principales abanderados mediáticos de una discusión que busca reemplazar o directamente eliminar el esquema vigente.
Acá, acá y acá reflejamos algunas aristas del tema.
Chile, Brasil y Uruguay armonizan sin tocar una ley: dejaron el perfil en manos de los organismos técnicos. Nosotros no.
— Daiana Fernandez Molero (@daianamol) May 30, 2026
Acabamos de firmar Mercosur-UE. Queremos ser el supermercado del mundo. Restarle competitividad a lo nuestro por una mala ley es un tiro en el pie. pic.twitter.com/EQOyWePcX5
En los últimos días el peronismo pareció despertar y decidió colocar nuevamente en el centro del debate el régimen de Zona Fría. Lo hizo después de que el proyecto ya obtuviera aprobación en Diputados y cuando la discusión se encamina hacia el Senado.
El propio Axel Kicillof había mantenido un perfil relativamente bajo sobre el tema, pero recientemente comenzó a instalarlo en la agenda pública. Los más suspicaces sostienen que el silencio inicial podía explicarse porque se trataba de una ley impulsada originalmente por Máximo Kirchner. De hecho, La Cámpora sí venía visibilizando la cuestión desde antes, bastante en soledad.
En esencia, tanto el gobernador como numerosos intendentes bonaerenses buscan evitar cualquier retroceso en la ampliación del régimen, que otorga mayores subsidios en las tarifas de gas a múltiples municipios del sudoeste bonaerense y a otras regiones incorporadas en los últimos años.
La discusión tiene un aspecto particularmente interesante. Algún sector del peronismo podría aprovechar la coyuntura para introducir cierta autocrítica y admitir que la ampliación del régimen tuvo componentes de “populismo tarifario” o “populismo energético”. También podría tomar distancia de la lógica de subsidios masivos que caracterizó al kirchnerismo durante sus distintas gestiones.
Sin embargo, esas voces no aparecen. Por el contrario, prevalece la idea de que incorporar a provincias y regiones de San Luis, Mendoza, gran parte de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires al régimen de Zona Fría fue una decisión acertada.
En materia de subsidios a los servicios públicos, al menos por ahora, el kirchnerismo no parece dispuesto a modificar una receta que sigue defendiendo como parte central de su identidad política.
Aquí, aquí y aquí algunas notas sobre este eje.
Tornquist, 9 AM, 4 grados. Una verdadera zona fría de la provincia de Buenos Aires. Como acá, en muchos otros lugares de nuestro territorio las familias necesitan tarifas diferenciales para poder afrontar el invierno.
— Axel Kicillof (@Kicillofok) May 23, 2026
La modificación del régimen de Zona Fría deja sin esa… pic.twitter.com/d2yJnEwxxU