En un informe televisivo realizado por la cadena CNN, el presidente de SBASE reconoció que no tomaron los recaudos necesarios por el material cancerígeno presente en los vagones

En el año 2011, hacia el final de su mandato como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el actual presidente de la nación Mauricio Macri compró al Metro de Madrid en 2011 seis trenes de segunda mano CAF-5000 para la Línea B de subterráneo, construidos durante los años ’70, cuando el asbesto -que ahora se encuentra prohibido en más de 50 países desde hace 20 años- aún no era considerado peligroso.

En Febrero del año pasado, y a raíz de varias muertes de trabajadores del Metro de Madrid, el Sindicato de trabajadores del subte porteño inició una investigación. En un informe televisivo que emitió la cadena internacional CNN, Eduardo De Montmollin, presidente de SBASE, reconoció que en el momento de la compra de los trenes no se exigieron desde Buenos Aires los certificados que demanda la normativa nacional sobre sustancias perjudiciales para la salud.

Si bien la Organización Mundial de la Salud asegura que todas las formas de asbesto, aún el encapsulado, genera cáncer, las autoridades del Metro de Madrid utilizaron esa excusa para vender las formaciones a Argentina. «Es cierto que hay documentación que dice que había asbesto pero no hay manera de asegurar que esto era cierto o no«, sostuvo De Montmollin. «Los técnicos de SBASE no pueden garantizar que se hayan leído absolutamente todas y cada una de las páginas de la documentación técnica de los trenes, pero en la posición conceptual asumimos que si en la documentación figuraba algo, el metro de Madrid había tomado medidas y que estaban en condiciones de poder venderlo», agregó, en una declaración polémica.

El Secretario General de los Metrodelegados, Roberto Pianelli, habló con El Destape Radio y declaró que «El nivel de curro que hubo en la compra de los subtes con amianto a Madrid fue tal que ni siquiera leyeron los manuales. Nosotros recibimos los manuales de los trenes después. Apenas nos los entregan los leímos y en los planos decía amianto», señaló. También aseguró que la culpa de la compra es de Mauricio Macri. Habrían ya 11 trabajadores afectados por esta sustancia cancerígena presente en las formaciones. Además, el asbesto también es peligroso para los pasajeros.